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Descripción de la experiencia:
Estaba un poco enferma, resfriada y con tos pero nada grave. Una bronquitis. El 11/12/2010, un domingo, me encontraba bien.
Con mi pareja y mis hijas, hemos ido a ver una exposición en La Casa Encendida (Madrid) que me ha sorprendido y me ha parecido maravillosa. La exposición de arte reunía las obras de varios artistas y cada uno había aportado una ocupación de una sala del museo con una obra que llamaba los sentidos del visitante. En una habitación volaban pájaros, colgaban micrófonos y había semillas en platillos de batería; los pájaros piaban y se posaban en los platillos y al picar las semillas, producían una música abstracta muy envolvente. En otra sala, las paredes y el banco estaban cubiertos de chocolate, el aspecto y el olor eran muy reconfortante. En otra sala, un enorme candelabro circular con velas encendidas, goteaba cera y creaba una estatua abstracta al caer desde varios días al suelo. El olor a cera fundida y la luz suave recordaba los cirios de una iglesia y de repente se escuchaba una voz angelical que nos envolvía. Buscaba de dónde venía esta voz preciosa que parecía acercarse por momentos y nos penetraba. Acabamos descubriendo con mucho placer que era la mujer de aspecto masculino y vestida con un trivial mono de seguridad de color marron clarito la que cantaba. Recorría la estancia observando discretamente a los visitantes y cuando les daba la espalda, empezaba a cantar pianissimo hasta envolver toda la sala! Había más salas (piano de cola con túnel / tobogán para pelotas que tiraba el espectador: la pelota rebota sobre las cuerdas del piano, creando una pieza musical única), también muy impactantes pero dejaré la descripción de esta maravillosa exposición aquí para no extenderme demasiado...
Volví a casa exaltada. cenamos y acosté a las niñas. Y con mi pareja, vimos una película en la tele. Una tele nueva, con pantalla grande y una resolución que ese día me pareció excelente. La película era "Agora", de Alejandro Amenabar. Me sumergí en la historia y en los planos de cielo estrellado, de la vía láctea y constelaciones.
Luego, nos acostamos para dormir.
Mi pareja se durmió en seguida, yo me quedé dando vueltas a todas esas maravillosas emociones del día, asombrada de este regalo del cielo.No conseguía conciliar el sueño y tenía unas décimas de fiebre (rara vez tengo fiebre), tos y un poco de dolor en el pecho. Pero me sentía muy animada. Daba vueltas a los recuerdos del día y seguía sin dormir. Mi pareja roncaba a todo volumen. Pensaba en la vida, en el regalo que acababa de recibir, en el porqué de las cosas, en la historia del ser humano, en el porqué de tantas luchas y guerras y del planeta impasible y dócil a nuestro afán de poder y de posesión a través las edades. Como un viejo lobo que deja que los lobeznos le mordisqueen la cola o las orejas sin inmutarse. De repente, entendía el papel del hombre en esta tierra, la historia del universo, de la tierra y del hombre formando parte de la evolución, el sentido de que no éramos ni más ni menos que una pieza en el todo que forma nuestro Mundo a través de las edades, un eslabón en la cadena alimenticia, un eslabón en el círculo de la vida,... los pensamientos me asombraban, en la misma dinámica que las emociones que había sentido aquella tarde. Y los pensamientos eran cada vez más lógicos, esclarecedores, más límpidos y más rápidos... Ya eran las dos o las tres de la madrugada y pensaba en una forma de acordarme de todas estas revelaciones. quería poder compartirlas, no olvidarme pero eran tantas revelaciones... Pensaba en escribirlos pero eran demasiado rápidos. Pensé en grabar mi voz pero el pensamiento (o lo que sea, las ideas?) también era más rápido que la voz y el placer que sentía era cada vez más grande. Pero los ronquidos a mi lado me incomodaban y decidí ir a dormir con mis hijas en la habitación lindante. Seguía intentando dormir, preocupada por el cansancio que seguramente iba a sentir al día siguiente. Me tumbé en un lateral de la cama, a los pies de mi hija de tres años entonces (ocupaba poco espacio en esta cama de 2 metros de largo). Me sentía muy a gusto, cerca de mis hijas, escuchando su respiración tranquila, sintiendo su olor tibio y familiar. Seguía sin poder dormir y con un nudo de excitación en el estómago. Eran las cuatro, las cinco de la madrugada y seguía entendiendo el sentido de las cosas, la evolución del hombre en la tierra (ya no me acuerdo de todos los detalles). Miraba el despertador que me había traído, eran las 5:45 y me asombró darme cuenta que había pasado la noche en vela y me sentía más enérgica que nunca, pero una vez más, intentaba dormir aunque sea una hora u hora y media. Tendría que levantarme en una hora y media o dos horas para levantar a mis hijas y llevarlas al colegio.
Me concentré en relajar para conciliar el sueño y sentí que se me estremecía todo el cuerpo y como si estuviera en un cohete, y despegaba proyectada en vertical a una velocidad inimaginable. El temblor y la velocidad producían un ruido tremendo y sólo percibí destellos de luz verticales a mi paso en ese estrecho tubo vertical. la sensación era placentera, como cuando te impulsas contra la pared vertical de la piscina buceando pero era como aspirada o propulsada. Era totalmente consciente que me dirigía al espacio pero a años y años luz de la tierra dada la velocidad a la que iba en ese pasadizo.
Llegue a donde tenía que llegar, un lugar tan familiar, tan acogedor, lleno de aceptación y donde me sentía protegida y llena, allí estaba mi familia, lo sabía, los que me querían sin condición, me arropaban en su luz en un abrazo de amor inmenso y muy reconfortante. No tenían forma humana ni había paisaje. Eran seres de luz, energías difusas de puro amor. Quizás tenían una forma ovoide pero sin contorno definido. Eran una decena tal vez, agrupados pero tres me conocían particularmente bien. Me acogieron en un emotivo calor, en su luz cálida, potente, no me deslumbraba esa luz. Me calentaba el corazón. Y sin palabras, supe que eran mi verdadera familia y que era a ellos a quien echaba tanto de menos. Me tranquilizaban con su calor y su sonrisa, ellos seguían allí, como los recordaba de niña, me cuidaban y me amaban incondicionalmente y me habían hecho venir para recordarmelo, para no dudar. Sus risas y abrazos me llenaban de paz y de emoción, me fundía en su luz.
Y me fije que estaba en el universo, me sentía tan bien, por fin liberada de mis miedos, de mis dudas, de mis obligaciones terrestres que me pesaban tanto. Me sentía formando parte de este universo inmenso y tan bello, tan perfecto, formando parte de este todo, millones y millones de estrellas a 360º mirase por donde mirase. Maravilloso y envolvente!
De repente llegaban encima o/y enfrente, millones y millones de estrellas, (como en el dibujo animado Watoo Watoo que veía de niña), estrellas o asteroides o triángulos, formas geométricas que llegaban de todas partes y se juntaban a gran velocidad y cogían un color a arcilla roja, tierra rosada, anaranjada, muy cálido; no es un color definible en la tierra. Las piezas parecían responder a una orden sobrenatural para darme un maravilloso espectáculo geométrico en tonos tierra, a 180º se juntó encima/delante de mí un mandala uniendo todas las piezas del caleidoscopio, en su centro aparecía una estrella de 5 0 6 puntas. Eran todas las piezas de mi puzle y de repente, me acordé de mi amor de niña por mi padre, un amor pleno donde mi niña herida por las ofensas, su divorcio y mi sentir de ser abandonada me hirió de muerte. Mi niña interna, la niña que se sentía querida, libre, fuerte y disfrutaba de la vida, se había quedado allí, “colgada de mi padre de entonces”, borrada de mi consciencia de adolescente y sobre todo de adulta. A medida que se juntaban las piezas del puzle esparcidas por el universo, me volvían a la mente momentos de felicidad de mi infancia, momentos de soledad en la naturaleza y una gran gratitud por haberlas vivido. El padre de mi recuerdo de niña no era la misma persona que ahora, éramos muy cómplices, me enseñaba psicología, como hacer perfumes, el placer del camping, me enseñaba la música y las protestas pacíficas, los macroconciertos y la filosofía hippie, los biorritmos, la interpretación de los sueños, el inconsciente, etc. Esa niña alegre, abierta y feliz desapareció con el divorcio de mis padres, el tener que dejar la aldea de mi infancia y el comienzo de la pubertad y de una gran sombra de inseguridades, complejos y de melancolía.
De repente, recuperaba todos esos recuerdos y entendía que mi niña se había quedado “colgada” en algún recoveco de mi inconsciente o en manos del universo y ahora por fin recuperaba con ella el placer y el poder de maravillarme y de disfrutar.
El mandala era emocionantemente precioso y sentía que eso, las sensaciones y el mensaje venían de mis protectores y de todas las fuerzas del universo juntas a lo cual también yo pertenecía en una comunión que me desbordaba de amor y de confianza. Ya estaba segura. Era cierto esa sensación de niña de que el universo estaba conmigo y yo estaba en la tierra experimentando y a menudo desconcertada por mi finitud, las mentes y acciones humanas y una total incomprensión de porque me encontraba allí. Hasta he estado tentada varias veces a punto de saltar por la ventana para ver si de verdad me observaban y me protegían desde allí arriba, mi único refugio era la naturaleza en la tierra como en el mar. Allí encontraba coherencia en las formas geométricas, en las sorpresas del arte presente en el cielo, en la tierra, en el mar, el dulce color, olor y sabor de las fresas y las moras recién cogidas, el simple y perfecto sistema de la espiral de la Vida y mi impotencia en intervenir. Las plantas me sonreían, el viento me acariciaba, la roca me protegía, el mar nos descubría tesoros y nos envolvía en su frescor, las estrellas y la luna me cuidaban-
A las 6:00, el despertador no ha sonado todavía. No he dormido pero vaya viaje. Noto en mi la mente limpia y alegre de mi niña interna. ¡Por fin ha vuelto a casa! ¡Qué emoción!
Preparo el desayuno, le cuento a mi pareja que esta noche he subido al espacio y ha sido maravilloso. No he dormido pero pero en mejor forma que nunca. Despierto a mis hijas.
Apenas puedo desayunar, tengo un nudo en el estómago por la emoción.
Me siento segura al coger el coche aunque no haya dormido, con mis hijas cantamos, tengo la sensación de estar conduciendo y a la vez de vernos por encima e incluso veo detrás de la curva que aún no hemos pasado.
Siento que mi vida ha dado un giro, me siento invencible y en ese momento, tengo la sensación de volver a ser yo, completa, y de que ya todo va a cambiar.
El abrazo a mis hijas esa mañana ha sido profundo y estaban tan alegres y graciosas como yo. Podía ponerme a su nivel y disfrutar como ellas de unas bromas que nos gastamos en el camino.
Al volver a casa, seguía muy feliz. Llamé a mi psicoterapeuta para contarle lo que para mi era una hazaña. Deje el mensaje a la secretaría y poco después, me llamó Julio (Médico, psicoterapeuta y psiquiatra, en Madrid, España).
Simplemente le he contado que había terminado el puzzle, que había tenido una experiencia asombrosa y que había terminado el puzzle.
Me recibió pocas horas después en la consulta, le conté mi experiencia y le pregunté qué es lo que me había pasado, si más gente tenía experiencias así y si tenía lecturas sobre el tema para investigar.
Me contó que era una experiencia más frecuente de lo que se pensaba pero que la gente no solía contarlo porque pensaban que era locura y temen ser juzgados o haberse vuelto locos.
Julio me contó que se trataba de un estado expandido de consciencia, una experiencia oceánica (por el sentimiento de ser como una ola que forma y es parte del océano) y me habló de unos libros de Enrique Barros: Los viajes de Amy, Me preguntó varias veces si había tomado drogas, lo cual casi me ofendió.
Julio me advirtió que ahora tenía que dormir porque la falta de sueño podía jugarme malas pasadas. Me recetó una medicina para dormir e insistió en la importancia de conseguir conciliar el sueño.
También me dijo que el sentimiento de omnipotencia y de omnisciencia podía prolongarse 10 días o 15, y hasta un mes pero que tenía que dormir para no perder pie con la realidad (mayor peligro de ese estado alterado de la consciencia).
Así que seguí sus recomendaciones y dormí casi tres días después de tomar una antipsicótico-
Al cabo de una semana más o menos, ya volvía a sentir el peso de mi cuerpo, de mis pensamientos y de la rutina terrestre. Sin embargo, era capaz de jugar y divertirme con mis hijas, cosa que me ocurría poco antes. Empecé a poder ver la vida desde la mirada y la inocencia del niño, libre de prejuicios y de tabúes. Empecé a escribir poemas cuando no podía dormir o reflexiones, ideas...
Me atraía más que nunca el arte.
Contaba mi experiencia por doquier, sin tapujos.
Al cabo de 6 meses, seguía buscando información sobre experiencias parecidas, sobre experiencias alucinógenas bajo el efecto de las drogas, del ascetismo y el ayuno religioso, el éxtasis de San Juan de La cruz y experiencias místicas pero no encontraba nada parecido a mi experiencia. Esos seres de Amor y luz, esa sensación de unidad con el cosmos entero y de que cada cosa tiene su razón de ser, todo es perfecto....
Hasta que oí hablar de Anita Morjani, su libro, “Morir para ser yo” fue una revelación!
Ahí estaba la muerte física, el amor universal e incondicional, la luz cálida, el viaje, la ubicuidad, el entendimiento y por fin la Vida!
Por fin entendía que no eran charlatanes como muchos dicen o quieren hacernos creer para que sigamos inmersos en la inseguridad y el miedo.
Entonces busque los testimonios de experiencias cercanas a la muerte, libros, videos: estudios y testimonios de médicos como Didier Chambon, Pr. Charbonnier. También me he interesado por la meditación, la hipnosis, los sueños lúcidos, las salidas espontáneas del cuerpo...
El libro de Pim Van Lommel me aportó mucho. Descubrí testimonios casi similares a mi experiencia, también aparecen estadísticas sobre los cambios producidos en las personas después de una ECM empezaba a entender conceptos como la física cuántica o filosofías antiguas como el taoísmo, el chamanismo, la mediumnidad, las investigaciones sobre el poder psicoterapéutico de algunas sustancias tomadas bajo control médico. También entendía la limitación y la dificultad de seguir viviendo, fingiendo y obedeciendo, ver cómo el hombre se destruye a sí mismo al destruir a marchas forzadas este fantástico planeta...
He tenido que separarme de mi pareja por mis ansias de libertad y de soledad en aquella época. He sufrido episodios de depresiones muy fuertes y migrañas que me invalidaban... Aún si el dolor es insoportable y pienso en la muerte como una liberación, se que si sigo en mi cuerpo, es que todavía puedo aprender y disfrutar. ya no tengo conductas suicidas como podía tener antes por desesperación. Tengo la paciencia suficiente y la ayuda de un tratamiento farmacológico para asumir que estoy en una crisis y que ya pasará.
51 De niña, tenía la fe (pero siempre he sido laica, no creía en ninguna religión). De adulta, no entendía porqué ni para qué había que sufrir tanto en esta vida, sentía mucha desesperación. Después de esta experiencia, he vuelto a recuperar la esperanza, sé que hay y siempre ha habido algo un orden en las cosas, algo superior como la Vida con V mayúscula (la palabra dios me resulta bastante reductora por los tópicos que conlleva) que rige y en la que confiar... Siento que estoy en la tierra para experimentar y aprender.
56 después de leer testimonios de ECM y conferencias, estoy convencida de que no puede ser un sueño, un invento, o alucinaciones: hay muchos puntos comunes entre los relatos, también en niños.
57 después de leer testimonios de ECM y conferencias, estoy convencida de que no puede ser un sueño, un invento, o alucinaciones: hay muchos puntos comunes entre los relatos, también en niños.
63 Hacer la diferencia entre un brote psicótico, un episodio bipolar, una crisis existencial (O sea sin desencadenante específico) o una ECM debido a un fallo de algún órgano vital, un accidente, una anestesia...
Informar y formar al personal médico y en particular a psiquiatras y psicoterapeutas.
Inducir estados expandidos de consciencia en enfermos terminales, en cas de angustia o de depresión crónica para ayudar a resolver nuestros conflictos internos y no temer a la muerte, para vivir o morir en confianza.
¿En el momento de su experiencia hubo algún evento asociado que amenazara su vida? Incierto Experiencia espontánea, en un contexto de depresión severa crónica y ansiedad
¿Fue difícil expresar la experiencia con palabras? Si Es como intentar contar a un personaje de un cómic en dos D y en blanco y negro que, fuera del cómic, hay colores, sonidos, movimiento, sabores, emociones, olores, viento, humedad, sensaciones que te llenan...
¿En qué momento durante la experiencia estuvo usted en su nivel más alto de conciencia y alerta? Antes, durante la experiencia y después, antes de dormir.
¿Cómo se comparó su nivel más alto de conciencia y estado de alerta durante la experiencia con su conciencia y estado de alerta cotidianos normales? Más conciencia y estado de alerta de lo normal Más Alerta, consciente que nunca
Compare su visión durante la experiencia con la visión diaria que tenía inmediatamente antes del momento de la experiencia. Podía ver y entender todo a la vez y completamente
Compare su audiencia durante la experiencia con la audiencia diaria que tuvo inmediatamente antes del momento de la experiencia. no lo recuerdo
¿Viste o escuchaste algún evento terrenal que estuvo ocurriendo durante un tiempo en el que tu conciencia estaba separada de tu cuerpo físico/terrenal? Incierto Horas después de volver a mi cuerpo, estaba conduciendo y todavía tenía como ubicuidad: podía ver mi situación entre los coches, podía "ver" lo que había después de una curva
¿Qué emociones sentiste durante la experiencia? Paz, alegría, amor, entendimiento, sorpresa, confianza.
¿Pasó por un túnel o lo atravesó? Incierto Subía tan rápido al cielo que el efecto era de túnel pero sin bordes ni luz al final del túnel
¿Viste una luz sobrenatural? Sí Una luz cálida como el algodón, una luz de amor, una luz que te acoge, te arropa, una luz familiar.
¿Le pareció encontrarse con un ser o una presencia mística, o escuchó una voz no identificable? Me encontré con un ser definido, o una voz claramente de origen místico o sobrenatural.
Fui acogida por unas luces sonrientes luces cuyo contorno no estaba definido, 3 o 5 o más?
Me eran familiares y pensé que los conocían desde siempre y por fin volvía a sentir su calidez y su amor profundo por mí.
¿Encontró o tuvo conocimiento de algún ser que vivió anteriormente en la tierra y que se describe por su nombre en las religiones (por ejemplo: Jesús, Mahoma, Buda, etc.)? No
¿Encontró o tuvo conocimiento de algún ser fallecido (o vivo)? No
¿Se dio cuenta de eventos pasados en su vida durante su experiencia? Sí, toda mi infancia. En un guiño de ojo, recuperé mis recuerdos y sensaciones de la infancia y tuve una revelación relacionada con mi malestar en la tierra y esos recuerdos.
¿Pareció entrar en algún otro mundo sobrenatural? Un reino claramente místico o sobrenatural
En el universo y en esa luz cálida, parecida al algodón.
¿Parecía que el tiempo se aceleraba o se ralentizaba? Todo parecía suceder a la vez; o el tiempo se detuvo o perdió todo significado.
Parecía que todo sucedía a la vez, sin cronología. No sé cuánto tiempo estuve en el cielo en tiempo terrenal.
¿De repente pareció que lo entendías todo? Todo sobre el universo.
Y sobre la historia de la humanidad, el porqué de las cosas y entender que todo tenía sentido y era perfecto, todo estaba en armonía.
También entendí todo sobre mí: que me faltaban mis recuerdos de la infancia para poder disfrutar y reír.
¿Alcanzaste un límite o una estructura física limitante? No.
¿Llegaste a una frontera o punto de no retorno? No.
¿Te vinieron escenas del futuro? No.
Durante tu experiencia, ¿encontraste alguna información o consciencia específica que sugiriera que existe (o no) una existencia continua después de la vida terrenal ("vida después de la muerte")? Sí Al experimentar la conciencia sin cuerpo, entendí que el cuerpo podría morir pero la conciencia permanecía intacta al separarse del cuerpo.
Durante su experiencia, ¿encontró alguna información/conciencia específica de que Dios o un ser supremo existe (o no)? Yes Amor incondicional y reconfortante (no un ser o una figura terrestre)
Durante su experiencia, ¿encontró alguna información/conciencia específica de que existía (o no) antes de esta vida? Sí Volví a encontrarme con algo familiar y "seres" que me conoció, durante la experiencia, algo que de niña intuía. Era como volver a ver, a sentir mi verdadera familia del alma, "seres" que me siguen, me protegen, me aman profundamente.
Durante su experiencia, ¿encontró alguna información/conciencia específica de que existe (o no) una conexión o unidad universal mística? No
Durante su experiencia, ¿encontró alguna información/conciencia específica sobre el significado o propósito de la vida terrenal? No
Durante su experiencia, ¿se encontró con alguna información o conocimiento específico? No
Durante su experiencia, ¿encontró alguna información/conciencia específica sobre las dificultades, desafíos o penurias de la vida terrenal? Sí Al recordar mi infancia, descubrí que mi yo niña seguía enamorada por mi padre. Al entender que era la niña y no la adulta, recobré mis recuerdos de la infancia, la espontaneidad y el poder de disfrutar, reír y jugar con mis hijas.
Durante tu experiencia, ¿encontraste alguna información/conciencia específica sobre el amor? Sí El Amor está en todo y todo es Amor
Durante su experiencia, ¿encontró alguna otra información/conciencia específica que no haya compartido en otras preguntas y que sea relevante para vivir nuestra vida terrenal? No
¿Tuviste la sensación de conocer un conocimiento o propósito especial? Sí Todo tiene su razón de ser, incluso las guerras, los crímenes. Nada sobra, no falta nada. Como seres humanos, estamos en la espiral de ese todo. Nada es importante ni una pena. Sólo pertenecemos a ese todo. Si nos extinguimos como raza humana, tampoco pasa nada. La tierra y los demás seguirán estando
Lo que ocurrió durante su experiencia incluyó: Contenido que era consistente y no consistente con las creencias que tenía en el momento de su experiencia. De niña no entendía porque "me habían puesto" en este mundo, con esta familia.
En la iglesia, de niña, con mis abuelos, no conseguía entender porque tanta gente creía en Jesucristo. Pero siempre consideró la Naturaleza como un todo equilibrado, bonito, fecunda, sorprendentemente, llena de color, de detalles geométricos,
olores, sensaciones que por lo general me relajaban y aprendí mucho de ella
¿Con qué precisión recuerda la experiencia en comparación con otros acontecimientos de la vida que ocurrieron en el momento de la experiencia? Recuerdo la experiencia con mayor precisión que otros acontecimientos de la vida que ocurrieron en el momento de la experiencia Intacto
Mi experiencia resultó directamente en: Grandes cambios en mi vida.
¿Tuvo algún cambio en sus valores o creencias después de la experiencia que ocurrió como resultado de la experiencia? Sí Intolerancia, pánico hacia la agresividad, la mentira, la violencia, los abusos de poder, la injusticia...
A menudo es difícil lidiar con todo eso.
¿Tiene algún don psíquico, no ordinario u otro don especial después de su experiencia que no tenía antes de ella? No
¿Hay una o varias partes de su experiencia que sean especialmente significativas o significativas para usted? Gracias a la revelación que tuve (Edipo), salí de la anhedonia. He podido volver a disfrutar y poco a poco he podido reírme, hacer bromas. Antes era muy triste y seria, muy muy insegura.
¿Alguna vez has compartido esta experiencia con otros? Sí Unas pocas horas. ¡Estaba tan feliz que lo contaba a todos! (No sabía que podía ser una ECM)
Algunas personas empezaron a tomárselo mal (personas religiosas), otras que exageraba o que me hacía la interesante, o que era una alucinación... No cuento tanto mi experiencia.
Ahora que me he documentado, intento trasmitir lo que he aprendido, sobre todo sobre la inmortalidad de la conciencia con fuentes, referencias, pero es muy frustrante en general.
¿Tenía algún conocimiento de experiencias cercanas a la muerte (ECM) antes de su experiencia? No
¿Qué creíste sobre la realidad de tu experiencia poco (días o semanas) después de que sucedió? La experiencia fue definitivamente real. Pensé que había conocido el Nirvana o el paraíso, a Dios y que era una "elegida" por haber podido vivir esa experiencia fantástica, acceder a esos conocimientos. Me sentí amada y protegida.
¿Qué crees sobre la realidad de tu experiencia en el momento actual? La experiencia fue definitivamente real. Nunca me ha parecido haber vivido algo tan real.
A partir de los dos años después de la experiencia, empezé a dudar del sentido de la ECM. Cinco años más tarde cai en una depresión casi perpetua.
Más bien dudo de la realidad de nuestra experiencia en la tierra, es como un juego aquí, una partida. No entiendo porque eligió encarnar en esta vida terrestre, cual es el propósito.
¿Han cambiado sus relaciones específicamente como resultado de su experiencia? Sí Me he separado de mi pareja.
¿Han cambiado sus creencias religiosas/prácticas espirituales específicamente como resultado de su experiencia? Sí Meditación, espiritualidad
En algún momento de tu vida, ¿algo ha reproducido alguna parte de la experiencia? No
¿Las preguntas formuladas y la información que proporcionó describieron de manera precisa y completa su experiencia? Sí Preguntas acertadas y espacio para el relato libre
¿Qué podría hacer una organización nacional interesada en las experiencias cercanas a la muerte (ECM) que pudiera ser de su interés? Conocer mejor las circunstancias de una ECM espontánea, saber lo que la distingue de una crisis psicótica.
Podrían informar más a los médicos de que hay ahora largos estudios de médicos (Pim Van Lomel por ejemplo) sobre el fenómeno. Que no se trata de una alucinación ni de un delirio.
Y en general, para que la gente sepa que es una experiencia que puede hacerles perder el miedo a la muerte.
Podrían intervenir para que se usen sustancias psiquedélicas en terapias por traumas y así permitir beneficiarse de una terapia eficaz en un tiempo mucho menor que las psicoterapias convencionales.