La ECM de Suicide
Tema de esta NDE: Intento de suicidio por sobre dosis de fármacos y alcohol.
- Idioma original NDE: inglés. Fecha traducción: Ene-04. Traducción completa del original.
- Dirección NDE inglés (original): http://www.nderf.org/archives_1998_2001.htm
o también: www.nderf.org\suicide'.htm
- Dirección NDE español: http://www.nderf.org/language_menu.htm (Pulsar “Español/ECM historias”)
- Método de traducción: manualmente con ayuda programa Internet: http://www.freetranslation.com/
- Nota aclaratoria: Esta traducción no es perfecta, la ha realizado un traductor no profesional y puede contener errores respecto a la versión original. Se recomienda consultar la versión original en caso de duda.
- ¡Por favor, se necesitan voluntarios para traducir al español más NDEs! Contactar con Jody Long: nderf@nderf.org
DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA:
Después de 38 años, el dolor, el terror y la conmoción de aquella trascendental
noche de octubre de 1960, todavía me persiguen. Más difícil de explicar es el
conocimiento de la ilimitada misericordia y el perdón de Dios, que siguió a mi
intento de suicidio y continuó hasta el presente día. Lo que me dispongo a
relatar, definitivamente no es una alucinación ni un autoengaño. Yo relato lo
que sucedió, y espero poder ayudar a alguien en algún lugar a reconocer y a
darle la bienvenida a la presencia de Dios en su propia vida, en un momento en
el que la muerte pueda parecer la única manera de escapar. Si hace 38 años
alguien me hubiera dicho que yo iba a andar por el traicionero sendero de perder
la fe hasta el mismo agujero del infierno, yo me habría reído. Aquí está el
relato.
Yo me había casado recientemente en 1948 con una hermosa mujer llamada Pat. Ella
era una chica popular y yo me sentía muy privilegiado de haberla conseguido. Yo
estaba ocupado trabajando en mis objetivos como contable y estaba demasiado
ocupado admirando la riqueza superficial (o “la belleza superficial”, o “el
forro de plata”. En el original: “too busy admiring the silver lining”) que ni
siquiera podía ver que se acercaban nubes de tormenta. En los siguientes años
todas mis esperanzas, mis sueños y mis brillantes perspectivas se erosionaron.
Habiendo sido una vez un bebedor moderado y ocasional, comencé a beber cada vez
más y más pesadamente, y antes de darme cuenta de lo que había sucedido, había
atravesado la línea hacia un grave abuso del alcohol. La línea era un infierno
de fe perdida, miedo, impotencia y autocompasión.
Después de sólo siete meses de lo que yo pensé que era el matrimonio perfecto,
averigüé que mi esposa me estaba engañando, y eso me condujo más allá del
aislamiento y la bebida alcohólica. Yo también debía ser culpado por destruir
nuestro matrimonio. Cada vez que un nuevo romance (o “relación”. En el original:
“new affair”) salía a la luz después de eso, tanto si apenas era un asunto corto
como si era un romance de un año, yo le decía muchas cosas hirientes y hacía
todo lo que podía para hacerla sentirse muy culpable. Aún así, ella estaba fuera
en una cita cuándo yo finalmente decidí hacer algo al respecto de lo que yo veía
como una situación completamente desesperada y degenerada.
Cuando Pat estaba fuera, probablemente durante toda la noche, yo metí a nuestros
dos chicos y a nuestra niña pequeña en la cama y escuché sus oraciones. Las
oraciones en aquel momento me parecían, de algún modo, superficiales y sin
sentido. Yo no encontraba ninguna certeza ni esperanza en la oración. Me había
convertido en un dedicado ateo. Cuando los niños estuvieron totalmente dormidos,
reuní los materiales de lo que yo pensé que era mi "escapada final"; dos botes
de somníferos y un bote de medicina recetado para el pecho, los tranquilizantes
que yo tenía... y con tres botellas de bebida alcohólica adicionales, pensé que
tenía todo lo que necesitaba para realizar mi gran escapada. Recuerdo que el
médico me había dicho que no mezclase la bebida alcohólica con estas píldoras,
porque me podrían matar. En aquel entonces, yo no tenía deseo de morir, pero sin
embargo la conversación me había inducido un pensamiento de suicidio.
Escribí una nota de suicidio y me tragué cinco tranquilizantes. Mezclé la bebida
junto con el licor y brindé en la silla vacía de mi esposa. "Aquí no hay nada,
hazlo la nada" (en el original: "Here’s to nothing, make that nothingness.") Las
cápsulas entraron fácilmente y el falso calor de la bebida alcohólica me invadió.
"¡Voy en camino!", pensé, “¡¡y no hay forma de regresar!!”
Con mi segunda bebida terminé con los tranquilizantes, y empecé a sentir un
hormigueo por las puntas de los dedos de las manos y de los pies. "Bueno, quizá
las píldoras no van a funcionar después de todo," me dije a mi mismo. Me sentía,
no bebido, sino apenas un poco lánguido y un poco aturdido. Tuve un persistente
temor de que me detuviesen en mi intento, tal como me había pasado con todo lo
demás que yo había llegado a considerar importante; así que me tragué otro
puñado de somníferos. Mi mano todavía estaba firme cuando vertí el último whisky
americano. “¿Qué puedo hacer, qué voy a hacer si esto no funciona?” Sentí una
sensación de quemazón aumentando en mi estómago.
Mi hábito de beber se había hecho tan fuerte que un par de bebidas con el
almuerzo, un bracer de camino a casa, y dos quintos de vodka o whisky americano
cuando terminaba la tarde, apenas si eran realmente suficientes para apagar mi
dolor y mi frustración. No me quiero despertar simplemente con otra resaca y
todos mis problemas todavía royendo sobre mí. No quiero volver a despertarme
nunca jamás. Terminé toda la bebida alcohólica y las píldoras y empecé a ver una
especie de nube oscura que venía hacia mí. Venía justo a través del techo de mi
cocina y entró y me rodeó.
Sentí que me estaba moviendo por este túnel a una velocidad muy rápida. Vi una
luz al final del túnel y me pregunté si allí es donde me dirigía. Yo no sabía si
estaba vivo o muerto en ese momento, pero sí recuerdo mirar hacia atrás y verme
a mi mismo desmayado en el suelo de la cocina, y yo estaba tirado allí
completamente inconsciente de esta otra parte de mí que parecía dirigirse de
cabeza hacia algo. "¿Es esto lo que es la muerte?", me pregunté.
"¡No!" Llegó una respuesta desde ningún lugar.
Me quedé asombrado al ver a un ser de una belleza increíble, irradiando un gran
amor, una gran compasión y calidez. Era un ser de luz blanca, brillante y
hermosa, que tenía hilos de plata emanando del centro. Yo estaba vacilante de
decir algo, y entonces me di cuenta de que mis pensamientos estaban siendo
leídos por este increíble ser de luz.
"¡No!" Repitió él otra vez. "Así no es como es la muerte. Ven, te lo mostraré."
Recuerdo flotar con él sobre una especie de pozo que contenía una escena muy
deprimente de un paisaje desprovisto de belleza, desprovisto de vida, donde las
personas vagaban de un lado a otro cabizbajos y con sus hombros doblados hacia
adelante con una apariencia deprimida y resignada. Ellos mantenían sus cabezas
hacia abajo y miraban hacia los pies, y circulaban por allí sin ningún objetivo,
chocándose los unos con los otros ocasionalmente, pero seguían adelante.
Fue un pensamiento aterrador pensar que yo iba a ser arrojado allí abajo con
estas almas perdidas y confundidas, pero la voz pareció entender mi terror y lo
alivió con las siguientes palabras:
"Este es un Infierno de tu propia creación. Tú tendrías que volver a la tierra
eventualmente y experimentar una nueva vida desde el principio, y enfrentarte
con las mismas dificultades con las que te has enfrentado en esta vida. Tú
permanecerás con estas almas perdidas y confundidas hasta entonces. El suicidio
no es una escapatoria."
(Nota aclaratoria. El párrafo original completo dice así: "This is a Hell of
your own creation. You would have to go back to earth eventually and experience
a new life all over again faced with the same difficulties that you faced in
this lifetime. You will stay with these lost and confused souls until then.
Suicide is not an escape.")
Me mostraron una vista panorámica de mi vida. Los últimos cinco años, que habían
llegado a estar tan cargados con el abuso del alcohol, fueron la cosa más
dolorosa, los recuerdos más dolorosos que nunca me podría haber imaginado. Me
mostraron una imagen del efecto que el alcohol había causado en la vida de mis
niños jóvenes, y el efecto que causaría en su futuro. Vi la tristeza que mis
niños sentirían por la pérdida de su familia y de mí. Me mostraron que su madre
no tendría un buen cuidado de ellos y eventualmente ellos serían puestos en un
hogar de acogida.
También me dieron una presentación preliminar (o anticipo. En el original:
“preview”) de cómo mi alcoholismo influenciaría la vida de mis niños si yo
continuaba bebiendo de la manera como me había acostumbrado a hacer, y si seguía
con esa relación familiar. Vi que los tres niños, dos chicos y una chica,
seguirían mi pobre ejemplo y cada uno de ellos utilizaría eventualmente la
botella para escapar del día a día de las dificultades de la vida, hasta que
cada uno de ellos, como consecuencia, se volviera también alcohólico. La vista
de mi preciosa hija joven creciendo, casándose con otro hombre alcohólico, quién
eventualmente la golpearía y forzaría relaciones incestuosas con sus cuatro
hijas, fue más de lo que pude soportar. Eso fue como una bofetea en la cara. Un
inmenso examen de la realidad (en el original: “A huge reality check”).
Vi que si enmendaba mis actos y empezaba a comportarme como un padre responsable
y un modelo al que seguir, los tres niños crecerían para ser felices y
productivos. Eso no significa completamente libres de luchar con la vida
cotidiana, pero ellos tendrían una oportunidad de hacerse su propio camino,
independientes de cualquier sustancia abusiva (en el original: “independent of
any substance abuse”).
Vi cómo mi hijo mayor sería capaz de llegar a ser una persona influyente e
importante en su tiempo si yo me quedaba y me comportaba como un padre
verdadero. Vi la parte negativa de este futuro, si yo seguía relacionándome con
ellos como un padre débil y borracho, él eventualmente se volvería a las drogas
y acabaría en prisión por los crímenes que él cometió al intentar conseguir
dinero para las drogas. Fue aterrador para mí, y yo decidí de inmediato que esto
no era lo que yo quería para mis niños, o para mi mismo. Me mostraron que si yo
continuaba como un desesperado y patético borracho, yo no sería capaz de
escapar. Teniendo que revivir todas las pruebas y los traumas que me condujeron
justo hasta el punto del suicidio, yo tendría que enfrentarme a ello en otra
vida, y simplemente parecía más terrorífico incluso de lo que yo quería admitir.
Yo lloré.
(Nota aclaratoria. El párrafo original completo dice así: I was shown if I
continued as a hopeless, pathetic drunk, that I would not be able to escape.
Having to relive all the trials and traumas that brought me right up to the
point of suicide, I would have to face those again in another life and it just
seemed more terrifying than I even wanted to admit. I cried.)
El ser de luz pareció entender que yo estaba lleno de un sentimiento de
remordimiento, compasión y amor. Él dijo con voz severa, aunque a pesar de ello
como un padre que habla con su hijo,
"Tú vida no es para hacer con ella lo que te complazca. ¿Tú te creaste a ti
mismo, te diste vida a ti mismo? No. Ni tampoco puedes escoger la muerte."
Yo no podía hablar, no podía pensar, yo lloré aún más. Esta presencia en voz
debe ser el Espíritu Santo enviado para mí, pensé. La voz, ahora más suavemente,
continuó,
"Yo no he terminado contigo, tu trabajo no está terminado, vuelve y haz lo que
estabas destinado a hacer" (en el original: “I’m not done with you, your work
isn’t finished, go back and do what you were meant to do.”).
Lo primero que vi cuando me desperté fue el alivio que inundó la cara de mi
hija. Nancy se había despertado durante la noche y había luchado en vano para
mantener una chispa de vida ardiendo dentro de mí. "Oh, papi" dijo ella,"Yo
tenía tanto miedo de que te perdiéramos. Tú estabas tan frío, y yo ni siquiera
podía sentir tu corazón palpitar."
En la cocina, mi esposa estaba haciendo el almuerzo. "Ven y ve a por los niños",
ella llamó, "y tú también puedes tener un poco si puedes ir tambaleándote con tu
borrachera hasta la mesa," agregó sarcásticamente. Yo me sentía completamente
exhausto y muy hambriento, pero nada de borracho en absoluto. Por alguna extraña
razón yo no tenía el dolor como de llave inglesa en los intestinos que sentí la
noche anterior después de tomar tal sobre dosis de píldoras. Lo mejor de todo es
que yo todavía sentía ese amor interior y esa paz y cariño que había sentido la
noche anterior.
Sería agradable contar que la vida desde entonces ha sido toda perfecta, pero
eso sería una mentira. La separación y el divorcio fueron como para romper el
corazón, aunque sí me quedé con los niños. Yo quería a los niños y ellos me
querían a mí, y el novio de mi esposa no los quería. Terminé mi trabajo como
contable y conseguí uno como profesor en una universidad local, y fue duro ir.
Utilizando todos mis ahorros y el fondo de la jubilación para pagar las facturas
y mantener a la familia intacta durante un largo mes buscando trabajo, me costó
la seguridad que yo podía haber tenido en aprender nuevas habilidades de
trabajo, eso fue un desafiando, y aterrador a veces (en el original: “Using all
my savings and retirement funds to pay bills and keep the family intact during a
month long job search cost me what security I might have had in learning new job
skills was both challenging and scary at times”).
Sin embargo, la paz y el confort que conocí al principio mientras estaba en el
borde del agujero del Infierno, nunca me han dejado ni han permitido que
perdiese mi renovada fe y confianza. Algunos amigos no pueden entender por qué
no me siento amargado; la mejor respuesta está en el Salmo número 23, 4:
“Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque
tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.”
Versión en inglés: "Yeah, though I walk through the valley of the shadow of
death, I will fear no evil, for Thou art with me, Thy rod and Thy staff, they
comfort me."
(Observación del traductor: este salmo difiere un poco según distintas versiones
de la Biblia.)
Desde mi experiencia, he encontrado que ya no le tengo miedo a la muerte, que
tengo una visión mucho más espiritual, y me tomo mi responsabilidad de criar a
mis hijos mucho más seriamente ahora. Yo estoy allí para ellos, y estoy
orgulloso de anunciar que su vida es mejor ahora que he llegado a ser el padre
que yo siempre debía haber sido, y he encontrado y me he casado con una mujer
hermosa, que es hermosa por dentro, y que me está dando la fuerza y el valor
para superar todas las aflicciones y tribulaciones de la vida. Yo nunca olvidaré
mi experiencia en el borde del Infierno y lo que me ha enseñado.
La negativa Experiencia Cercana a la Muerte no es negativa cuándo de ella sale
algo bueno. Ahora soy un consejero pastoral (en el original: “pastoral
counselor”) y como complemento hago algún trabajo de contabilidad para pequeñas
empresas. Mis hijos se valen por si mismos y tienen una vida feliz, ocupada y
productiva. Yo me siento en paz.