ECM de Gene J
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Descripción de la experiencia:

Dejemos una cosa clara, yo era el típico Católico practicante, que practicaba poco. Básicamente, hablaba mucho y rara vez lo cumplía. Iba a la iglesia dos veces al año, en vacaciones, sin embargo, creía firmemente en el poder de la oración. A diferencia de mí, mis padres apenas habían faltado a una Misa los domingos, en toda su vida. Mi padre me recordaba, de vez en cuando, 'Si alguna vez necesitas la ayuda del hijo de Dios, simplemente, pídeselo y reza tanto y con tanta fe, que llegará un momento que responderá a tus plegarias,'. Mi madre, Irene, y mi única hermana, Suzanne, eran las dos, Ministros de la Eucaristía.

Cindy, mi mujer, que tenía veintiséis años, por aquel entonces, se propuso empezar a ir a Misa los domingos con nuestras hijas adolescentes, Amanda y Amber. Acordamos que nuestras hijas tenían que ser educadas para ser creyentes. Años más tarde, celebramos la Comunión y la Confirmación de nuestras hijas en nuestra parroquia local.

Mirando hacia atrás, creo que me empecé a alejar de la iglesia cuando era un adolescente, después de conseguir un codiciado premio como Boy Scout llamado 'AD-Altere-Dei Medal', lo que en esa época, representaba el premio más importante que había para los exploradores Católicos. Recuerdo lo orgullosos que estaban mis padres cuando viajamos a una Catedral en el corazón de Trenton, en Nueva Jersey, durante la Misa Mayor, el Obispo, prendió el premio, en mi uniforme de Boy Scout. Como adolescente, pensé que conseguir semejante premio religioso, realmente me garantizaba un cierto tipo de inmunidad, con respecto a futuros eventos de culto dominicales. Cuando me hice mayor y me fui de casa de mis padres, también estuve apartado de las actividades religiosas. Sin embargo, siempre recé, fundamentalmente por las noches antes de irme a la cama, a veces cuando conducía o incluso cuando me levantaba por las mañanas, algunas veces, era lo primero que hacía. Generalmente, pedía por los enfermos a los que conocía, para que mejoraran su estado de salud. Mis oraciones no eran de palabra, eran pensamientos sinceros dedicados a ellos.

Mirando por la ventana de mi oficina, solía ver a un señor mayor arrastrando los pies por la acera, y siempre me decía a mí mismo, que horrible debe haber sido para él estar toda su vida encorvado. Su cabeza estaba inclinada hacia adelante, como si se estuviera mirando los pies durante todo el día. Mentalmente, empecé a comparar esta vida tan horrible con la mía. Yo estaba sano como un buey, era un chico grande y fuerte, y él debía haber estado así con esta deformación desde que nació. Pensé que no era justo para él, o lo que es más, para cualquiera que tuviera que vivir con esta incapacidad o dolor, mientras mi vida era casi perfecta. Me senté, apoyando la cabeza sobre las manos, con los ojos cerrados, y empecé a rezar, otra vez en silencio. Desde mi interior, le supliqué a Dios. 'Dios, si me escuchas, y sé que lo haces, te voy a hablar en serio, en este momento. Dios mío, me has dado muchas cosas. He tenido una vida estupenda, y una familia sana y maravillosa. No soy rico, pero tengo una posición desahogada, muchas gracias Señor. Por favor, escucha mis oraciones Señor, y quita el dolor y el sufrimiento a los afligidos. A cambio, dámelo a mí, así, llevaré esta pequeña cruz y ellos se podrán curar.'

Me reforcé interiormente, una vez más, y me reafirmé, en que estaba seguro de que sería capaz de soportar cualquier enfermedad que el Señor, me diera.

Tres semanas más tarde, me sentía perfectamente y tenía que pasar mi revisión médica anual.

Nuestro médico de familia, después de ver los resultados de mi análisis de sangre me diagnostico una 'Diabetes del Tipo 2'. Mis niveles de azúcar eran elevados, y mis triglicéridos estaban por encima de los límites recomendados. El médico me recetó dos medicamentos que me ayudarían a ajustar estos niveles tan elevados de mi cuerpo.

Faltaban tres días para empezar nuestras Vacaciones de Verano, en familia. Cindy había comprado las entradas para un concierto nocturno del grupo 'Boston'. Habíamos pensado salir después del concierto e ir en coche, directamente a Raleigh en Carolina del Norte, a visitar a la familia de mi mujer. La segunda mitad de las vacaciones, que teníamos programadas durante dos semanas, las pasaríamos en la Costa, en Jersey. Ya habíamos hecho planes. Me tomé el viernes libre, tanto para cargar el coche como para cortar el césped, antes de irnos de viaje.

Hacía mucho calor y había mucha humedad, en el ambiente; quizás, mirándolo bien, ahora, tendría que haber esperado hasta la tarde, sin tanto calor, para empezar a cortar el césped. Empecé a notar una ligera presión en el pecho, en el momento que estaba pasando la podadora de césped por todo el jardín. Empecé a sudar mucho, entonces dejé la podadora y me metí en casa. El dolor cada vez se hizo más grande y estaba concentrado en el lado derecho del pecho. Con una mano, pude coger una toalla de papel húmeda; con la otra, no podía dejar de apretar y presionar mi pecho, cada vez con más fuerza. Amber, que me estaba viendo desde el balcón de arriba, me preguntó, ' >¿Te encuentras bien, papá?'

Empecé a tener náuseas y a sentir un hormigueo en ambos brazos. Sabía que era serio, que no era una indigestión. 'Amber llama al 911, ya ', apenas pude balbucear. Ella tomó el control de la situación. En pocos minutos, la policía y varios médicos estaban allí, montándome en una camilla. Cindy vino rápidamente a casa, desde el trabajo, pude oír a un médico que le decía, 'No tiene buena pinta! No me di cuenta, en ese momento, que Amber y Cindy ya estaban en el coche, persiguiendo a la ambulancia.

Atado, por la espalda, a la Camilla, me vino a la memoria, lo que una vez mi compañero de trabajo Lee Harris, muy religioso, me dijo. 'Incluso cuando te estás muriendo, si te confiesas ante Dios, y le aceptas como tu salvador, todavía te puedes salvar e ir al Cielo.'

Me calmé y empecé a pensar, solamente, en los buenos tiempos pasados con mi familia, durante todos estos años. Pensé en las fotos y en los videos de familia, que nos habíamos hecho durante todos estos años, y como habíamos visto a nuestros niños crecer y madurar. Empecé a suplicar otra vez. Esta vez, sí que necesitaba la ayuda de Dios, de verdad. Cerré los ojos y supliqué en un Acto de Arrepentimiento.

Inmediatamente, después de terminar mi súplica, abrí los ojos y la ambulancia ya no estaba. Estaba muy oscuro. No se oía nada. Estaba solo en la inmensa oscuridad.

Realmente, parecía como si estuviera flotando o moviéndome hacía algún sitio. Como si fuera lentamente empujado entre la calma y la oscuridad. Empecé a ver una pequeña luz delante de mí. La luz se hacía cada vez más grande y más brillante y pronto me envolvió hasta tal punto que tuve que cerrar los ojos, otra vez. Era una luz extremadamente blanca y brillante, tan brillante que cuando abrí los ojos tuve que parpadear varias veces y entrecerrarlos.

De repente, me encontré solo; si completamente erguido, en medio de una gran sala de un blanco brillante, ultra-brillante. Había tanta paz y tranquilidad que no me quería ir. Sentía un alivio abrumador, en este lugar, y un calor como si yo fuera parte de él. Con los ojos entreabiertos, todavía, empecé a tener la sensación de que lo sabía todo.

Había adquirido tanta sabiduría en un instante, que no tenía ninguna duda, ni me cuestionaba nada de lo que estaba pasando. Era como si hubiera sábanas blancas flotando en toda la sala creando muros de luces en movimiento. Era muy parecido a caminar entre las sábanas blancas de mi madre que colgaban tendidas de dos cuerdas de ropa, en un día muy soleado.

Miré a mí alrededor varias veces y no vi a nadie más. No había médicos, no había ambulancias, solo sentía paz y tranquilidad. Ni siquiera, mire para ver si mi cuerpo era todavía una parte de mí. Solo sentía mi mente. Mi vista y mis pensamientos, funcionaban todavía.

No temía nada, nada en absoluto. Lo único que no sabía, era donde estaba. No es un sueño, ni una alucinación. Sigo aquí. ¿Pero dónde estoy? ¿Es esto la puerta del cielo?

Al final de la sala blanca y alargada había como una ligera apertura cubierta con una sábana blanca, moviéndose de forma continuada, de atrás hacia delante como si me estuviera invitando a pasar a través de ella. A medida que se abría la cortina, se podían ver destellos de un follaje verde y exuberante, al otro lado, y una luz que era incluso más brillante, que la que había dentro de la sala, en la que todavía me encontraba. No tenía ningún miedo, pero me empecé a preguntar si había muerto. ¿Esto no es un sueño, no? ¿Si estoy muerto, adónde voy?

¿Estaba Dios, por allí cerca? Difícilmente podía abrir los ojos lo necesario, había tanto brillo, para poder mirar alrededor de la sala, otra vez. Me empecé a precipitar hacía delante, sin ningún control, hacia la puerta de la cortina que se movía. A medida que me acercaba, en un momento, empecé a oír voces. El brillo se desvaneció lentamente y paso de un blanco brillante a un amarillo, pasando por el gris, para posteriormente volver al negro oscuro original. Una vez más y ya no pude ver nada, hasta que empecé a oír voces humanas, que cada vez hablaban más y más alto. A pesar de la distancia, entendía lo que decían, pude oír que pronunciaban mi nombre. Alguien hablaba de mí.

'Señor. J', 'Señor. J', y después silencio. 'Me llamo Doctor K, estás en el Hospital.' Cuando abrí los ojos, lentamente, desde la oscuridad en la que me encontraba, empecé a ver el rostro de un hombre, no muy lejos de donde yo estaba. 'Señor. J, ¿me oye? Ha sufrido un ataque al corazón muy fuerte.'

Estaba totalmente sorprendido, cuando vi que todavía estaba atado a la camilla. La parte de atrás estaba levantada, de forma que mi cabeza quedaba ligeramente inclinada. Me di cuenta que estaba detrás de las cortinas en la sala de emergencias del hospital. Estaba lleno de gente de uniforme y con sus agendas. Ya tenía en ambos brazos, un canal de goteo intravenoso. Un poco lejos de allí, podía ver a través de las cortinas entreabiertas, a mis niñas llorando con mis familiares alrededor. Cindy estaba al otro lado de la cama. Me agarraba de la mano y la veía que estaba muerta de miedo. La dije 'Llama a mi hermana Suzanne a Florida,'. 'Ya lo he hecho,' contesto Cindy. 'Nos has dado un susto de muerte, chicarrón.' Pensaba que yo, no tenía ni idea de lo que ella estaba diciendo y empezó a contarme lo que había pasado, cuando ella seguía a la ambulancia. La ambulancia, se salió de la carretera a mitad de camino hacía el hospital. El conductor, se subió a la parte trasera del vehículo, mientras mi mujer y mi hija, lo miraban horrorizadas. Había dos médicos que tuvieron que utilizar el desfibrilador varias veces para intentar restablecer mi corazón que estaba parado, muerto. Literalmente, fue testigo del arqueamiento de mi cuerpo hacia arriba, con cada descarga. Interiormente, me estaba preguntando, aún, de donde acababa de salir.

Rápidamente, me evacuaron en un helicóptero a un hospital regional más grande. Allí, me pusieron un soporte tubular en la aorta ascendente izquierda, que estaba obstruida, llamado 'El Fabricante de la Viuda'. No fue nada doloroso.

Me subieron al tercer piso, a la Unidad Coronaria Intensiva, que es el área de cuidados intensivos para enfermos de corazón. Allí, mi presión sanguínea cayó rápidamente y empecé a sentir frio, después vomité. El médico, determinó que debía haber estado sangrando internamente, por lo que me bajaron a la sala de operaciones.

Sé me había roto la arteria femoral, de la zona derecha de la ingle y perdí mucha sangre. La cirugía vascular de emergencia paró la hemorragia, pero mis pies ya se habían inflamado y se me pusieron morados. Mis testículos se pusieron como 'Berenjenas' y me los tuvieron que cubrir con bolsas de hielo, casi todas las noches de los diez días que estuve en el hospital.

Un cardiólogo entró en la habitación. '¿Cómo se encuentra hoy, Señor J?' Me preguntó. 'Gracias a Dios que estoy vivo, Doctor, gracias a Dios', es lo que respondí. 'Tienes que estar agradecido' dijo. Miró al cielo, después y comentó, 'Alguien ahí arriba, tiene que tener alguna razón para que sigas viviendo. Ya sabes que has tenido algo mucho más fuerte que un ataque al corazón. Desafortunadamente, alrededor de un tercio de tu corazón, nunca más volverá a funcionar. Te vamos a tener que hacer una operación a corazón abierto, dentro de cuatro o seis semanas. Tenemos que quitarte una aneurisma que se te está formando al lado del corazón, y separar la parte dañada del corazón de la que no lo está. El procedimiento que vamos a utilizar se llama 'Procedimiento DOR'. Una cirugía de reconstrucción ventricular izquierda, cuando te hayamos abierto a la altura del pecho, seguramente tendremos que practicar tres o cuatro “bypass”, también. A lo mejor, incluso, tendríamos que practicar otro “bypass”, en el soporte tubular que te hemos instalado esta mañana. '

(Profundizando un poco, me quitaron un tercio del corazón y la parte buena que me quedaba, la parchearon con capas de Dacrón y Teflón, ahora esto se sostiene con adhesivo médico. Una enfermera me clasifico dentro del grupo de los 'Supervivientes Triple A', Ataque al Corazón, Aneurisma, y Paro Cardiaco).

Digo esto, ahora, porque es lo más importante que me ha pasado en la vida.

Mis hijas pudieron visitarme en la habitación. Le di las gracias a Amber, por hacerse cargo de la situación, en ese momento, y llamar al 911, me salvo la vida. Cuando Amanda me dio un beso, me entregó una cajita envuelta en un papel que contenía una pequeña joya. Me puse muy contento cuando abrí el regalo y vi una cadena con un pequeño crucifijo. Después mire a Cindy sonriendo, ella me sonrió, también y me dijo, 'Se cómo te sientes' Mis ojos, se humedecieron rápidamente y empecé a llorar. Todavía ahora lloro, cuando estoy relatando esto. No estaba preparado para lo que pasó después. Inmediatamente después de ponerme el crucifijo en el cuello, allí mismo, en mi habitación, en el hospital, algo excepcional, me sobrepasó. Seguramente fue la euforia. Fue como si un espíritu se hubiera apoderado de mí ser. Me sentí, como si me hubieran santificado, en un instante, sentí como sí lo supiera todo de todo, otra vez. No tenía preguntas porque sabía todas las respuestas.

Me sentía como si fuera Divino y poderoso. Sentía como si tuviera poderes para curar a la gente. No me podía creer, lo bien que me sentía, pero por alguna razón, se me juntaba todo. Tengo la sensación de haber besado el crucifijo, más de mil veces, cuando estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Las enfermeras animaban a los pacientes a que pasearan por los pasillos y a realizar pequeños ejercicios siempre que les fuera posible. Esa noche Cindy y yo trasladamos los dos apoyos con las bolsas de medicinas, por el pasillo del hospital hasta una sala en la que no había estado nunca. Debía ser una sala de espera para los familiares de los pacientes. Una mujer joven y sus suegros, estaban, ellos solos, sentados en una esquina de la sala. Estaban taciturnos y parecía como si llevaran días llorando. Cindy me susurró que era la mujer de un hombre de treinta y seis años que estaba en coma desde hacía dos semanas. Todavía no tengo palabras para describir las emociones que me embargaban. Era como si el “Espíritu Santo' hubiera tomado el control de mi vida, en ese instante. Me invadía la concentración y la perfección. No me importaba nada más, a excepción de la chica que estaba llorando, con mucha pena. Me levanté, como pude, de la silla en la que estaba sentado y empujé los apoyos hasta donde estaba la chica, que estaba temblando. Me incline hacia abajo y la pregunté, ¿'Es su marido el que está en coma'?

Ella me miró, con miedo en sus ojos llorosos. Su maquillaje había desaparecido y con lágrimas corriendo por sus mejillas, asintió con la cabeza. En ese momento, alargué mi mano derecha, y la pedí que la tomara. Me agarró del brazo con sus manos. Intenté explicarla que no tenía ni idea de lo que me estaba pasando y de lo que me iba a pasar. La dije que oía como una voz que me estaba dando instrucciones y dirigía mis movimientos. Agarré sus manos y ella apretó las mías con fuerza. Con la mano izquierda agarré el crucifijo que tenía colgado sobre mi cuello y con la derecha agarré las suyas. La dije que 'el Poder de Cristo, me había salvado la vida y tenía la necesidad de transmitirla este poder, para que pudiera ser fuerte y pudiera salvar el alma de su marido'. El simple hecho de hacer esto, me venía de un poder supremo. No era yo, el que me quería implicar. Sentía un poder, sobre el cual tenía el control, que generaba un calor notable y una cierta firmeza en mi brazo izquierdo. Un flujo de calor sorprendente, un sentimiento de poder, se movía y pasaba, en realidad, de la mano que agarraba el crucifijo, hasta mi antebrazo izquierdo hasta llegar a mi hombro izquierdo. Estaba abrumado por este hecho tan espiritual, que me había ocurrido, podía sentir como se expandía esta calidez sobre mi pecho, de hombro a hombro, era como si me hubiese quedado congelado en ese estado. Mis ojos estaban cerrados y sentía como si estuviera flotando sobre el suelo del hospital. Las manos femeninas eran receptivas a las mías y esa fuerza invisible que tenía en mi brazo derecho, me di cuenta, cuando me agarraba a la mujer que estaba llorando. Durante treinta segundos, permanecimos en silencio, bloqueados los dos, hasta que yo empecé a llorar también. La mujer siguió llorando. Solté mis manos y me arrastré hacia la puerta. Encorvado, totalmente agotado y llorando. Me quedé fuera de la sala, en el pasillo, apoyando mi cuerpo física y emocionalmente vacío, contra la pared, mientras seguía sin soltar mis palos. Me caía el sudor por la frente.

Cindy que había presenciado mi cambio emocional, salió de la sala. Estuvo a mi lado y dijo, '¿De qué demonios va esto?'

No lo podía explicar, y dude si ella o alguien me creería. Era como si alguien controlara mis emociones y mi cuerpo.

No me avergonzaba en absoluto. Me sentía bien por lo que había hecho. Todos los recuerdos y episodios de mi vida hasta ese momento, no eran nada comparados con el sentimiento de bondad que sentí durante ese instante tan especial. Sabía, sin ninguna duda, que acababa de sentir y experimentar el ¡Verdadero Poder de DIOS y del Espíritu Santo! Otra vez, estaba conectado a un nivel de existencia nuevo y total. La primera vez que sentí algo parecido fue cuando estaba flotando entre las luces brillantes de la sala blanca, justo después de mi primer ataque al corazón. Me sentí elevado a nivel de santo. Era como formar parte de un conocimiento global mucho mayor, más allá de nuestro conocimiento Terrenal. Abandoné cualquier pensamiento del mundo, solo los buenos pensamientos permanecían en mi mente, o quizás ya en mi alma. Sentía como si DIOS formara parte de mi cuerpo y quisiera que yo compartiera su fuerza con esta mujer que sentía un gran dolor y podía perder a un ser querido.

Mientras esté vivo en la Tierra, siempre, suplicaré y esperaré con ansiedad que este sentimiento “DIVINO” retorne y me envuelva una vez más.

No sé lo que le pasó, finalmente, al marido de esta señora que estaba en coma. No sé si ella, le pudo transmitir esa fuerza que DIOS la otorgo, a través de mí. Lo que, realmente sé es que, en aquellos momentos en la sala, el Espíritu Santo, el Señor Misericordioso, se apoderó de mí cuerpo, mientras me bendecía con la sabiduría y la perfección Divinas.

Pueden creerlo o no. Yo era bastante escéptico con respecto a la religión, y ahora soy creyente y lo seré durante el resto de mi vida. Quizás, seguramente, este pequeño acto que tuve con esta señora fue lo que mi cirujano describió como 'Una razón para que alguien de arriba, quisiera que yo siguiese viviendo.'

Desde el punto de vista de la Iglesia, una vez leí 'La muerte es el mejor momento para reunirse con DIOS, la primera vez', y ahora tiene mucho más sentido para mí. 2,600 personas mueren de un Ataque al Corazón, cada día. ¡Yo he sobrevivido, hoy! ¡Alabado sea el Espíritu Santo!

Información previa:

Sexo: Hombre

Fecha en que ocurrió la ECM: 6/16/2003 ¿En el momento de su experiencia, existía alguna circunstancia que amenazara su vida? Si Ataque cardiaco.

Elementos de la ECM:

¿Cómo considera el contenido de su experiencia? Maravilloso

¿Se sintió separado de su cuerpo? Perdí la consciencia de mi cuerpo

¿Cómo compararía su máximo nivel de consciencia y alerta durante la experiencia con su consciencia y alerta normal de todos los días? Consciente normal y el estado de alerta

¿Sus pensamientos estaban acelerados? Increíblemente

¿El tiempo pareció acelerarse o ralentizarse? Todo parecía estar sucediendo a la vez; o el tiempo se detuvo o perdió todo significado

¿Sus sentidos eran más intensos que de costumbre? Increíblemente más intensos

Compare por favor su visión durante la experiencia con su visión cotidiana que tenía inmediatamente antes del momento de la experiencia. Si Siendo los mismos colores etc. Eran extremadamente brillantes y muy oscuros.

Compare por favor su audición durante la experiencia con su audición cotidiana que tenía inmediatamente antes del momento de la experiencia. No

¿Le pareció ser Consciente de cosas que ocurrían en otro lugar, como si se tratase de percepción extra sensorial (ESP)? Sí, y los hechos han sido comprobados

¿Pasó hacia o a través de un túnel? Si Está descrito arriba en el relato.

¿Encontró o llegó a ser Consciente de algún ser difunto (o todavía vivo)? No

¿Vio, o se sintió envuelto por, una luz brillante? Una luz de claro origen místico o de otro mundo

¿Vio una luz sobrenatural? Si

¿Le pareció entrar a algún otro mundo sobrenatural? Un reino claramente místico o sobrenatural

¿Qué emociones sintió durante la experiencia? Santificación extrema, Amor, Felicidad, Relajación, De gran sabiduría.

¿Tuvo una sensación de alegría? Felicidad

¿Sintió una sensación de armonía o unidad con el Universo? Me sentía unido o uno con el mundo

¿Le pareció de repente entenderlo todo? Todo sobre el Universo

¿Volvieron a usted escenas de su pasado? Mi pasado rápidamente pasó ante mí, fuera de mi control Revisión de ciertas experiencias de mi vida, mientras permanecí vivo en la ambulancia.

¿Vinieron a usted escenas del futuro? Escenas del futuro del mundo

¿Alcanzó un límite o una estructura física limitante? Incierto Quizás la cortina abierta era una frontera.

¿Llegó a una frontera o punto de no retorno? Llegué a una barrera que no se me permitió cruzar; o fui devuelto contra mi voluntad

Dios, espiritualidad y religión:

¿Qué importancia le daba a su vida religiosa / espiritual antes de su experiencia? Incierto Católico Romano

¿Han cambiado sus prácticas religiosas desde su experiencia? Si Mirar el relato de arriba.

¿Cuál es su religión ahora? La misma, moderado

¿Ha tenido un cambio en sus valores y creencias debido a su experiencia? Si Mirar el relato de arriba.

¿Le pareció encontrar a un ser místico o una presencia, u oyó una voz no identificable? Me encontré con un ser definido, o una voz claramente de origen místico o sobrenatural

¿Vio usted espíritus fallecidos o religiosos? Los vi realmente

Con respecto a nuestras vidas terrenales aparte de la religión:

¿Obtuvo durante su experiencia conocimiento o información especial sobre su finalidad? Si Sentí que lo sabía todo y que era DIVINO.

¿Han cambiado sus relaciones específicamente debido a su experiencia? Si Mi mujer sufrió una depresión.

Después de la ECM:

¿Fue la experiencia difícil de expresar con palabras? No

¿Ha tenido tras la experiencia dones psíquicos, no ordinarios u otros dones especiales que no tuviera antes de la experiencia? Si Semanas después, sentí como si pudiera controlar las cosas de la naturaleza, como si pudiera alterar el vuelo de los pájaros. Como si pudiera curar a los enfermos, tocándolos y hablándolos.

¿Hay una o más partes de la experiencia que son especialmente significativas o importantes para usted? Mirar el relato de arriba.

¿Ha compartido usted alguna vez esta experiencia con otros? Si Solo con amigos cercanos, desde el momento en que pasó, hasta ahora.

¿Tenía usted algún conocimiento de las experiencias cercanas a la muerte (ECM) antes de la experiencia? No

¿Qué pensó sobre la realidad de su experiencia poco tiempo después (días o semanas) de que sucediera? La experiencia fue definitivamente real

¿Qué piensa ahora sobre la realidad de su experiencia? La experiencia fue definitivamente real

¿En cualquier momento de su vida, ha habido alguna vez algo que le haya reproducido parte de la experiencia? No Mucha medicación cada día - no se ha reproducido nada. Mostrar mensaje original

¿Hay algo más que le gustaría añadir acerca de su experiencia? Soy abogado de la Asociación Americana del Corazón. He dado discursos, en donde hablé de esta experiencia, pero siempre he estado receloso de contarlo todo por temor a que me tomaran por loco.