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La ECM de David H

 

Tema de esta NDE: David muere de una pulmonía y en estado de enfado, va a un mundo terrible en el que lo ataca un espíritu, grita pidiendo ayuda a Dios, y Dios, con su luz, lo salva. David nos dio trozos de su historia a medida que tuvo tiempo para escribirla. Fue una espera que valió la pena, ¡pues es una experiencia extraordinaria! Esta NDE es especial pues ayuda a mostrar que los homosexuales no van al infierno, como algunos fundamentalistas extremistas nos podrían hacer creer.

- Idioma original NDE: inglés. Fecha traducción: Ene-04. Traducción completa del original. 

- Dirección NDE inglés (original): http://www.nderf.org/archives_2ndhalf2002.htm

- Dirección NDE español: http://www.nderf.org/language_menu.htm (Pulsar “Español/ECM historias”)

- Dos Traducido French to Español por Charif 

- Método de traducción: manualmente con ayuda programa Internet: http://www.freetranslation.com/

- Nota aclaratoria: Esta traducción no es perfecta, la ha realizado un traductor no profesional y puede contener errores respecto a la versión original. Se recomienda consultar la versión original en caso de duda.

- ¡Por favor, se necesitan voluntarios para traducir al español más NDEs! Contactar con Jody Long: nderf@nderf.org

DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA:

Primera parte (7/7/02):

Mi nombre es David, vivo en Hawaii, tengo 32 años, y soy un superviviente de una NDE. Yo no he hablado con ningún grupo de apoyo sobro esto desde entonces. Ha producido un cambio significativo en mi vida, y a veces parecía como si yo estuviese loco. Pero ahora sé que la parte loca era simplemente una especie de negación [de la experiencia] y duda.

Era el año 1990 y yo vivía en la bahía del este de California septentrional. Acababa de regresar de un viaje de esquí en el Valle de Squaw. Era la primera vez [en mi vida] que había visto la nieve. De algún modo, me había enfermado con una tos que no parecía nada al principio, así que continué yendo a trabajar como camarero en el [Hotel] Berkeley Host Marriott. Creo que en ese momento la situación del tiempo climatológico en la zona de la bahía era muy extrema, pues quedaba muy poco para fin de año; Mucho frío para este chico de una isla. Yo era un hombre joven y enojado, enfadado con Dios porque yo era gay (homsexual. En el original: “I was a young and angry man, angry at God because I was gay”). Así que me llevé esto conmigo a mi viaje al otro lado. Por lo que sé ahora, yo nunca debería estar así de enfadado otra vez (en el original: “As I know now, I should never be this angry again”).

Era ya tarde [por la tarde] cuándo volví al hogar a casa de mi tía Maile. No había nadie en casa. Creo que mi tía y mi tío podían haber ido a una fiesta familiar, y mi hermana todavía estaba trabajando de administradora PBX en el turno de noche del [hotel] Sheraton de Oakland.

Mi tos se había vuelto mucho peor para entonces, y me resultaba muy difícil respirar [inspirar y expirar] sin que me costara trabajo [o luchar]. Para ese momento yo casi no podía recordar el relato personal que hizo una chica acerca de su lucha por andar con pulmonía, mientras yo comía el almuerzo en la estación de esquí en el Valle de Squaw. Me envolví en ropa de mucho abrigo para intentar no enfriarme. El viento sonaba fuerte afuera, y yo seguía oyendo en mi cabeza la voz de mi padre que decía, "Chico, qué te pasa a ti, ¿no sabes no hay enfermos en esta familia?" su voz en mi cabeza me hizo sentirme fuerte otra vez. Así que me puse de pie firme y contesté, “Sí, Papá lo sé.” Me puse mis guantes, mi gorra de invierno, mis zapatos, y me dirigí a la puerta para quitarme este resfriado con un paseo.

Fallé en mi intento de andar por el vecindario e hice menos de un cuarto de la distancia de una manzana, y luché rápidamente para levantarme y aparentar estar lo mejor posible para volver a casa esperando que los vecinos no vieran mi debilidad. Me estaba muriendo, y lo sabía. Negarlo un poco antes de morir siempre es natural, pues siempre parece que la experiencia es muy surrealista.

Yo estaba de vuelta en mi sofá, incapaz de moverme cómodamente. Finalmente regresé a mi habitación para acostarme. Era un cuarto de reserva muy pequeño en la casa, más parecido a un armario grande tipo habitación. El cuarto estaba decorado agradablemente con todas las cosas que a mí me gustaban. Simplemente la estética del cuarto suponía un gran confort. A mitad de la noche yo finalmente me había podido dormir, y me desperté por un intenso dolor en el pecho, como si me clavaran un puñal. Mis ojos estaban totalmente abiertos y miraban con terror hacia el techo. Mi boca estaba completamente abierta y era incapaz de conseguir respirar una vez más. Me estaba asfixiando y estaba convulsionando en mi cama. No había palabras para describir el dolor. Ahora estaba perdiendo la visión y sólo podía escuchar los sonidos y sentir como el dolor disminuía lentamente por algún tipo de liberación natural de euforia por la química del cerebro. Entonces ya no hubo más dolor físico; yo todavía podía oír el cuerpo y sus últimas patadas contra la pared junto a la cama; y entonces no había nada.

“Yo todavía estoy aquí”, pensé. “Quizás debería levantarme y ver exactamente de dónde venía toda esa conmoción.” Anduve hacia la puerta de mi dormitorio y me detuve. Me di la vuelta y era incapaz de ver el cuerpo que todavía descansaba en mi cama. Mi cuarto era el mismo, pero diferente. Parecía que todas mis pertenencias tuviesen un extraño y hermoso resplandor. Un aura azul/verde de luz era emitida por todas las cosas que yo tenía. Vi que las huellas de mi pie y de mi mano resplandecían por donde andaba o donde tocaba. Estaba fascinado por esto, pero también preocupado, por lo que me olvidé temporalmente acerca de lo que acababa de suceder. Así que no estaba seguro de si debía esperar aquí en mi habitación o dar un paso hacia la aventura.

Al principio me dirigí hacia la puerta del dormitorio y la alcancé para abrirla. Mi brazo la atravesó hasta la altura del codo. Pude tener la sensación de sentir a otros allí fuera sumidos en una gran aflicción, como si nada más importase (el original: “I could sense the feel of others out there who wallowed in great sorrow like nothing else mattered.”). Me dio miedo, así que metí otra vez el brazo. Miré hacia mi ventana y vi que las ramas del árbol seguían golpeando contra la ventana debido a la tormenta que aún había allí fuera. Consideré volver a mi cuerpo, pero parecía que esa ya no era una opción. La única bombilla que dejé encendida encima de mi cabeza estaba empezando a resplandecer con más y más brillo. “Esta era la entrada”, me dije a mi mismo, así que decidí ir hacia la luz y marcharme. Y vaya si me fui, muy, muy velozmente. Todo lo que me había sucedido en la vida se desplegó (o apareció. En el original: “All of my life's record played back from my birth till my death.”), desde mi nacimiento hasta mi muerte.

Fui a un lugar muy tempestuoso. Este era, quizás, el destino que alcancé por haber muerto lleno de enfado (o rabia, cólera. En el original: “having died in anger”) en un momento en el que no podía recordar tener mucha paz en mi corazón. Recuerdo mencionar que en este lugar había un eco que resonaba después de mi "voz-pensamiento." Mi voz hacía un eco que resonaba directamente en el horizonte frente a mí, y siempre volvía a mí desde el horizonte detrás de mí. Esto, pensé, resultaba muy molesto. Este lugar al que llegué no tenía un ambiente cómodo en absoluto. Tormentas como ninguna otra tormenta vista en la tierra se desplegaban ante mí en el cielo y en el suelo de este nuevo y sacudido planeta. Había aberturas volcánicas de varios tamaños a mi alrededor que soplaban vapor y calor en cualquier momento. Algunas veces, aparecían fantasmas en los estallidos de vapor y comenzaban a vagar por los alrededores; perdidos, como si estuvieran buscando algo que no podían encontrar.

Uno de los fantasmas salió abruptamente de la abertura más cercana a mí; era una mujer. Ella me asustó. Iba vestida con un traje muy antiguo, roto en algunos sitios, y parecía estar muy sucio. Ella no tenía pies por debajo, así que más o menos iba a la deriva en el aire. Ella se acercaba hacia mi espacio muy lentamente. Cuando se acercó lo suficientemente cerca como para tocarla, elegí comunicarme.

Le pregunté si era capaz decirme el nombre de este lugar. Ella no me contestaba. Sin embargo, se arrastró lentamente aún más cerca de mí, como si fuese a tocarme, robarme, o a hacerme daño.

Segunda parte (7/23/02):

Sé que todos los pensamientos son escuchados aquí, así que no puedes esconderte un plan para ti mismo. En lugar de eso, tú simplemente tienes que ir y decirlo. Así que le dije con mucha severidad, "¡¡¿Quién eres tú?!!" Ella entonces se arrancó una parte del manto que escondía su cara y me mostró sólo hueso y calavera. Su mandíbula se abrió mucho, como si estuviera dislocada, y ella se levantó completamente fuera de su bata y se lanzó hacia mí para morderme. Fue mi hombro izquierdo, mi cuerpo de espíritu. El dolor era tan grande, era peor que la muerte. En ese mismo momento en el que ella se tiró en picado en el aire para pegarle otro mordisco a mi espíritu, yo me tiré de rodillas al suelo y grité [llamando] a Dios (en el original: “I dropped down on to my knees and cried out for God”).

La mujer de espíritu su puso las manos en la cabeza y desapareció otra vez en la abertura del suelo. Noté que otros espíritus que se acercaban hacían lo mismo. Yo todavía seguí pidiendo ayuda a gritos a Dios, y pregunté si me perdonaría por hablar tan vulgarmente de él (o crudamente. En el original: “speaking so crude of him”) allí en la tierra, y si él me aceptaría nuevamente y me llevaría a casa, lejos de esta tierra extraña.

Fue en ese momento cuando también me di cuenta de que mi voz ya no resonaba con eco y volvía a mí. En vez de eso, yo gritaba su nombre hacia la cumbre del horizonte y su nombre por si solo estallaba en luz y sonido. El resto de los espíritus que había a mi alrededor se mostraban atemorizados, como si Dios no fuese ningún consuelo en absoluto para ellos. Esto me resultaba triste a mí, pero también era una alegría para mí saber que Dios había aceptado mis disculpas, ya que la luz del horizonte se expandía en mi dirección.

Tan hermosa era su luz que las palabras no pueden expresarlo. Su luz era como el sol naciente. Y como el sol, él se levantó hasta arriba por detrás de las montañas en el cielo. El amor se virtió en cada parte de mi ser, y mi alma fue revitalizada. El planeta también estaba cambiando bajo Su luz. Vi trozos de las montañas abrirse y salir chorros de agua formando cascadas. Las nubes oscuras por encima de mi cabeza se encogieron hacia atrás a un ritmo asombrosamente rápido. Dios había venido; Su luz es cálida y acogedora. Yo entonces había alcanzado un alto nivel de calma y paz.

Lentamente, a medida que Su luz se derramaba a lo largo de la tierra, tú podías ver hierba que brotaba del suelo (en el original: “Slowly as His light would shed across the land you could see grass come up out of the ground.”). Árboles inmensos surgían de la superficie y se ponían de pie muy alto ante mí. Pájaros de todas las clases volaban por el cielo. Todas las criaturas de Dios salieron del bosque como para saludarme. Esta fue la mayor de las bienvenidas de regreso al hogar. Lágrimas de risa y alegría son todas las palabras con las que puedo resumir esta experiencia. Su luz entonces creció hasta ponerse extremadamente brillante. Yo había sido bañado completamente en luz blanca. Dios me sostuvo amorosamente en su abrazo durante un tiempo. Su luz creció cada vez más brillante hasta que yo apenas podía ver nada.

En ese momento, yo sentí que era mi tiempo de regresar a la tierra. Mirando a Dios, dije: “Por favor, Señor, ¿puedo quedarme?” “Silencio”, Él diría, “tu tiempo en la tierra no está completado. Ahora, ve y sé un buen muchacho, pues hay mucho más que tienes que aprender.” Le di las gracias a Dios interminablemente durante mi viaje de regreso a casa en la tierra. Entonces ¡¡¡un GOLPE!!! (en el original: “WHAM!!!”). Estoy en mi cuerpo otra vez, “eough.” No sé si esa es realmente una palabra, pero así es como se siente cuándo tú obtienes un cuerpo nuevamente. Así que "eough" ok.

Sí, ahora yo estaba de vuelta en mi vehículo vivo (o vehículo viviente, o para vivir. En el original: “Yes, I was now back in my living vehicle”), comprobando todos los sistemas para la marcha, no detecté ningún problema. ¡El sistema pulmonar estaba completamente limpio! Yo estaba asombrado, desorientado, y un poco confundido. Estas son las palabras que me vienen a la mente después de entrar en un cuerpo humano. Lo próximo podrían ser formas de negación. Así que aquí llega la comprobación de la lógica de negación del hombre. Pregunta: “¿Fumé demasiados porros y me fui a un extraño viaje?” La respuesta estaba en la evidencia a mi alrededor. Me fui a dar un paseo por la casa, mi chaqueta de invierno y los guantes estaban tirados por ahí en distintos sitios como si hubiera habido una pelea. El teléfono todavía estaba programado con el número “911” (Nota del traductor: es un número de emergencias en USA, o algo así), la operadora me regañó. Pero tenía que comprobarlo, yo estaba de vuelta en mi habitación con mi espalda apoyada contra la pared. Lentamente me senté y esperé al sol.

Esta tenía que ser una de las mañanas más hermosas que había visto jamás. El cielo estaba rosa brillante y el sol abrazó el horizonte. Incluso ahora, cuándo hay días en que la vida se pone demasiado tensa, entonces es cuándo sé que es tiempo de detenerme y contemplar la salida del sol. Muchas veces todavía puedo verle a Él sonriendo en el sol y brillando en mi cara. Eso es un alivio para mí, y también lo es el saber que tenemos un hogar al que ir cuando hayamos terminado las lecciones y el trabajo de la vida.

Fin del relato de David.


Tanto en la www.nderf.org como en la www.near-death.com hay más experiencias NDE de personas homosexuales (gays y lesbianas). Ver, por ejemplo, “el rincón del Rev. John Price”, en esta página web: http://www.nderf.org/john_price_corner.htm
 

 

DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA: Dos Traducido French to Español por Charif 

      Mi nombre es David, vivo en Hawai, tengo 32 años, y soy un superviviente de una ECM. Desde entonces, no le he hablado a ningún grupo de apoyo de esto, ha provocado un significativo cambio en mi vida, y a veces me parece estar loco. Pero ahora sé que su aspecto demencial está causado por una especie de negación y duda. 

      Corría el año 1990 y yo vivía en la bahía este del norte de California. Acababa de volver de un viaje de esquí en Squaw Valley. Era la primera vez en mi vida que veía nieve. Volví con una tos que al principio parecía irrelevante por lo que seguí yendo a mi trabajo como camarero en Berkeley Host Marriott. Creo que en ese momento las condiciones meteorológicas en el área de la bahía eran muy extremas visto que estábamos a finales de año. Muy frío para este isleño. Yo era un hombre joven y furioso, furioso con Dios por ser gay. Por lo que eso fue lo que me llevé conmigo en mi viaje al otro lado. Sabiendo eso ahora nunca debería enfurecerme así. Agonizaba la tarde cuando volví a casa de tía Maile. No había nadie en casa. Creo que mi tío y mi tía fueron a una fiesta familiar, y mi hermana trabajaba de noche hasta muy tarde en la gestión de la centralita del hotel Oakland Sheraton. 

      Mi tos había empeorado mucho para entonces y tenía mucha dificultad para respirar normalmente. Entonces me acordé vagamente a alguien que hablaba de su neumonía mientras almorzaba en la cafetería del hotel en Squaw Valley. Estaba envuelto en ropa muy caliente para evitar coger frío. El viento soplaba fuerte fuera y todo el rato oía la voz de mi padre en la cabeza diciendo: “¿Hijo, qué te pasa, no sabes que en nuestra familia no existe la enfermedad?” Su voz en mi cabeza me hizo sentirme fuerte otra vez. Entonces me levanté y contesté: “Sí papá, lo sé.”. Me puse mis manoplas, mi gorro de invierno, mis zapatos y me fui a caminar para conjurar este enfriamiento. Me debilité durante la caminata a menos de un cuarto de la distancia que me separaba del bloque vecino. Luché rápidamente por permanecer de pie y di media vuelta esperando que los vecinos no hubiesen notado mi debilidad. Me estaba muriendo y lo sabía. Un poco de negación antes de la muerte es siempre natural pues la experiencia parece surreal.

       Estaba de vuelta en mi sofá, incapaz de moverme con comodidad. Finalmente volví a mi cuarto para acostarme. Era una muy pequeña habitación sobrante en la casa, algo más grande que un lavabo. La habitación estaba hermosamente decorada con todas las cosas que amaba. Su sola estética producía gran confort. En mitad de la noche me deslicé finalmente en el sueño y fui despertado por un fuerte dolor punzante en el pecho. Mis ojos estaban muy abiertos mirando arriba al techo aterrorizado. Tenía la boca muy abierta pero era incapaz de respirar. Me estaba convulsionando y ahogando en la cama. El dolor estaba más allá de las palabras. Ahora estaba perdiendo la visión y sólo podía oír los sonidos y sentir el dolor lentamente desvanecerse por alguna especie de droga natural euforizante secretada por mi cerebro. Entonces ya no hubo ningún dolor físico más, de todos modos yo podía oír el cuerpo dar sus últimos coletazos contra el muro pegado a la cama…y luego no hubo nada. 

      Todavía estoy aquí, pensé. Quizás debería levantarme y averiguar exactamente el motivo de toda esta conmoción. Anduve hacia la puerta de mi dormitorio y me paré. Me di la vuelta pero era incapaz de ver el cuerpo que todavía descansaba en mi cama. Mi habitación era la misma, pero diferente. Parecía que todas las cosas que me pertenecían despedían un brillo extraño y hermoso. Un aura de luz azul / verde emanaba de todas las cosas que yo poseía. Ví que las huellas de mis pies y manos brillaban cuando caminaba o tocaba. Estaba fascinado y tan preocupado por esto, que temporalmente me olvidé de lo que acababa de pasar. Así, no estaba seguro de si debía esperar aquí en mi cuarto o dar un paso hacia la aventura. 

      Al principio me dirigí hacia la puerta de la habitación para abrirla. Mi brazo pasó a través de la puerta hasta el codo. Allí pude notar el sentimiento de otras personas sumidas en una gran pena como si ninguna otra cosa tuviese importancia. Era espantoso, por lo que retiré mi brazo. Miré a través de la ventana y vi que las ramas del árbol seguían golpeando contra la ventana por la tormenta que aún continuaba fuera. Consideré volver a mi cuerpo pero parecía como si esto ya no fuese una opción. La única bombilla que había dejado encendida encima de mi cabeza empezó a brillar más y más. Ésta es la entrada, me dije a mí mismo, por lo que decidí alcanzarla e irme. Me fui y lo hice muy, muy rápido. Todo el registro de mi vida se reprodujo desde mi nacimiento hasta mi muerte. 

      Fui a un lugar muy tormentoso. Este era, quizás, el destino que alcancé al morir en cólera en un momento en que no recuerdo tener mucha paz en mi corazón. Recuerdo notar que en este lugar la “voz de mi pensamiento” iba como eco derecho hacia el horizonte y volvía a mí siempre por detrás. Esto, pensé, es muy molesto. Este sitio que alcancé no era en absoluto un entorno confortable. Tormentas como ninguna otra tormenta vista en la tierra se desplegaron ante mí en el cielo y en el suelo de este nuevo y agitado planeta. Había aberturas volcánicas de diferentes tamaños a mi alrededor que despedían calor y vapor a cada momento. A veces, aparecían fantasmas en los chorros de vapor y empezaban a vagar alrededor; perdidos como buscando algo que no podían encontrar. 

     Uno de los fantasmas expulsado de una abertura cercana, era una mujer. Me asustó. Estaba vestida con un traje muy viejo, roto por algunos sitios, y parecía estar muy sucia. No tenía pies abajo, por lo que parecía deslizarse en el aire. Se estaba acercando muy lentamente a mi sitio. Cuando se acercó lo suficiente como para tocarla, decidí comunicarme. 

      Le pregunté si podía decirme el nombre de este lugar. No me respondió. Sin embargo, lentamente se deslizó acercándose aún más como si fuese a robarme o a hacerme daño. Yo sabía que aquí todos los pensamientos se oían por lo que no es posible ocultar un plan para sí mismo. En cambio, se está obligado a expresarlo. Por lo que dije muy severo: “¿¿Quién es usted??” Entonces, ella retiró parte del velo que cubría su cara y me mostró sólo hueso y cráneo. La mandíbula muy abierta, como si estuviese dislocada. Se elevó completamente desprendida de su ropa para volver a bajar hacia mí a morderme en el hombro izquierdo de mi cuerpo espiritual. El dolor era tan grande…era peor que la muerte. En ese mismo instante, cuando bajaba en picado por el aire para darle un nuevo bocado a mi espíritu, caí de rodillas y clamé a Dios. 

      La mujer espíritu puso las manos en su cabeza y volvió a desaparecer por una abertura del suelo. Noté que otros espíritus que se aproximaban hicieron lo mismo. Pero seguí clamando a Dios pidiéndole que me perdonara por haber sido tan grosero con Él cuando estaba en la tierra y le pregunté si aceptaba llevarme de vuelta a casa, lejos de esta extraña tierra. 

      Fue en ese momento cuando también me di cuenta  de que mi voz ya no resonaba en eco para volver hacia mí. En cambio, yo rugía su nombre (Dios) a la cumbre del horizonte y su nombre explotaba en luz y sonido. El resto de espíritus a mi alrededor mostraron miedo como si Dios les incomodara sumamente. Todo esto me ponía triste, pero también fue una alegría para mí saber que Dios había aceptado mis disculpas cuando esa luz en el horizonte se amplió en mi dirección. 

      Su luz era tan hermosa, que las palabras no pueden expresarla. Su luz era como el sol naciente. Y como el sol se elevó en el cielo por detrás de las montañas. El amor penetró cada parte de mi ser y mi alma fue revitalizada. El planeta también estaba cambiando bajo Su luz. Ví partes de montañas abrirse y chorrear hacia delante como saltos de agua. Las oscuras nubes sobre mi cabeza se retiraron hacia atrás a un paso extraordinariamente rápido. Dios había llegado. Su luz era cálida y acogedora. Alcancé entonces un alto nivel de calma y paz. 

      Tan pronto como Su luz tocaba el suelo se podía ver brotar la hierba. Árboles gigantescos rasgaban la superficie del suelo y se estaban bien altos delante de mí. Aves de todas clases volaban por el cielo. Todas las criaturas de Dios salían del bosque como para saludarme. Se trataba de la más magnífica bienvenida de vuelta a casa. Lágrimas de alegría y risa son las únicas palabras con las que puedo resumir esta experiencia. Su luz entonces se volvió extremadamente brillante. Yo había sido completamente bañado en luz blanca. Dios me sostuvo tiernamente en su abrazo durante un tiempo. Su luz se puso tan brillante que apenas podía ver nada. 

      En este punto sentí que era para mí hora de volver a la tierra. Mirando a Dios dije: “Por favor Señor ¿puedo quedarme?” Silencio. Él dijo: “Tu tiempo en la tierra aún no ha acabado. Ahora vete y sé un buen chico pues aún tienes mucho que aprender.”. Di gracias a Dios infinitamente durante mi viaje de vuelta a la tierra, entonces allí… ¡¡¡ZAS!!! Estaba otra vez en mi cuerpo; “eough”, no sé si ésta es realmente una palabra pero a eso es a lo que se parece lo primero que se siente cuando se recupera el cuerpo, como “eough”. 

      Sí, estaba de vuelta en este vehículo vivo, verificando todos los sistemas, sin detectar ningún problema. ¡¡El sistema pulmonar estaba completamente limpio!! Yo estaba aturdido, desorientado y un poco confuso. Éstas son las palabras que me vienen a la mente tras haber entrado a un cuerpo humano. Lo siguiente pueden ser formas de negación. He aquí un ejemplo de verificación efectuada por la lógica humana. Pregunta: “¿Habré fumado mucha hierba y tenido un extraño viaje?” La respuesta estaba en evidencias de mi entorno. Había ido a dar un paseo por la casa, mi chaqueta de invierno y mis guantes habían sido lanzados en diferentes zonas como en una lucha. El teléfono seguía programado para el  911, de hecho el operador me reprendió. Pero tenía que verificar. Volví a mi habitación con mi torso contra la pared. Despacio me dejé deslizar y sentado en el suelo esperé la salida del sol. 

      Ésta fue una de las más hermosas mañanas que jamás he visto. El cielo era rosa brillante y el sol abrazaba el horizonte. Incluso ahora, cuando hay días en que la vida se pone demasiado tensa, es cuando sé que es tiempo de parar y ver una salida de sol. Muchas veces todavía puedo verle (a Dios) sonriendo en el sol y brillando en mi cara. Esto es para mí un consuelo ya que sé que hay un hogar al que volver cuando la labor y las lecciones de la vida toquen a su fin.